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angie_magaña 10 puntos 11/01/2017 4524 visitas Reportar

José de la Cruz Porfirio Díaz Mori (Oaxaca de Juárez, Oaxaca, 15 de septiembre de 1830 - París, Francia, 2 de julio de 1915) fue un militar mexicano, que ejerció el cargo de presidente de México en siete ocasiones; en los libros de Historia y en los relatos de nuestros abuelos, se refieren siempre como un dictador o un tirano que se perpetuó en el poder y que en sus mandatos México vivió uno de los capítulos más negros.

Los críticos opinan que uno de los errores de Díaz fue la mala distribución de la riqueza, pues dejó a una gran parte de la población en extrema pobreza, y se formaron enormes latifundios. En consecuencia los indígenas perdieron tierras, y la mayor parte de los habitantes del campo tuvieron que ocuparse como peones en las haciendas.

Sin embargo, como todo en la vida, el mundo no se compone de personas completamente buenas ni completamente malas, y así como siempre se ha hecho énfasis de todas las cosas malas que hubo durante el Porfiriato, en este artículo queremos hacer mención de aquellas cosas buenas que hubo y que nadie se las reconoce ni mucho menos se le agradece. Para que después de leerlo, tengas una visión más completa de este histórico personaje mexicano.

1. Cambio de paradigma en los gobiernos mexicanos

Crédito: Wikipedia

Durante el gobierno del general Porfirio Díaz se dio un giro en la actividad política nacional, puesto que alrededor de cuatrocientos años —Mesoamérica, el Virreinato de Nueva España y las primeras décadas del México Independiente— los gobernantes llevaron la administración pública con un claro sentido militar, y sus acciones estuvieron enfocadas a fortalecer al ejército en turno. Sin embargo, a raíz del comienzo de la segunda presidencia de Díaz, en 1884, se dio un vuelco que permitió a la política mexicana centrarse desde un ángulo más civil.

2. El auge de los ferrocarriles

Crédito: Wikipedia

La construcción de ferrocarriles fue uno de los puntos más importantes de la economía mexicana en el Porfiriato. Al comenzar la presidencia de Díaz existían un total de 416 millas de ferrovía en servicio en México. Al final de su segundo mandato en 1910, México contaba con más de 15.360 millas de ferrovía en servicio, en su mayoría construidas por inversionistas estadounidenses, británicos y franceses. En 1909 los ferrocarriles fueron nacionalizados y permanecieron así 82 años hasta que en 1991, Carlos Salinas de Gortari los privatizó.

3. Aumento de la inversión extranjera

Crédito: Wikipedia

Otro factor que permitió el desarrollo del México porfiriano fue la inversión extranjera, ya que los empresarios de otros países deseaban aprovechar los recursos naturales de México, que no pudieron ser explotados por los mexicanos durante el siglo XIX debido a las guerras civiles e intervenciones extranjeras. Esto ocurrió durante el marco mundial de la competencia económica, en que las potencias económicas luchaban por conseguir la primacía mundial. Durante este período en México creció la industria, en su rama extractiva, la agricultura de productos tropicales encaminada a la exportación, además de todas las ramas de la economía, que siempre estuvieron orientadas al desarrollo de México en el exterior. Díaz y sus asesores concedieron todas las facilidades necesarias a los inversionistas extranjeros, a fin de que desarrollaran su actividad y, con el apoyo del gobierno, pronto dominaron la economía del país.

4. Mejora importante de las vías de comunicación

Crédito: Wikipedia

Con la llegada de los capitales a México, se vio la necesidad de crear una infraestructura de transporte que permitiera el desarrollo de la industria, y así se pudo generar comunicación entre las diversas regiones del país, ya que muchas de ellas habían estado alejadas del resto del país por muchos años, como en el caso de los estados norteños, Sinaloa, Chihuahua y Coahuila.