𝕣𝕒𝕧𝕖𝕟 𝕒𝕕𝕧𝕖𝕟𝕥𝕦𝕣𝕖𝕤
Dassey-95 55 puntos 20/04/2020 8 visitas Reportar

Desde que Raven había tomado la decisión de marcharse de su hogar, había dedicado su tiempo a viajar de ciudad a ciudad, con la intención de visitar cada rincón del mundo, tratando de aprender un poco más sobre lo que a ella le gustaba llamar "su don".

A Raven no le gustaba meterse en problemas, mucho menos lastimar gente, pero para su desgracia, nada salía como lo tenía planeado. Un claro ejemplo era lo que estaba viviendo en esos momentos, pues se encontraba corriendo por las calles de Seúl, dónde se encontraba su más reciente residencia. Intentaba escapar de forma pacífica, aunque agotadora, de un grupo de personas que la seguían, buscando "darle una lección", pues días atrás Raven y un aquelarre con quienes empezaba a tratar, habían hecho algunos experimentos con un par de miembros de la pandilla que ahora iba tras ella.
Por supuesto, a los miembros de dicha pandilla no les cayó en gracia que les trataran como ratas de laboratorio, sin embargo tenían miedo de enfrentar al aquelarre de cinco miembros y la nueva observadora (Raven), pues sabían de lo que podían llegar a ser capaces, pero en el momento en que vieron a Raven sola en el centro de la ciudad consideraron que mejor oportunidad no se les podría atravesar para darle una buena lección.

Raven corrió alternando calles, tratando de perderlos, pero eso empezaba a parecer imposible.
La mayoría de los miembros de esa pandilla se habían quedado muy atrás, sin embargo, al frente, y demasiado cerca de ella, iban dos personas, quienes casualmente habían sido aquellos con quienes el aquelarre había experimentado, y todo parecía indicar que los experimentos habían tenido éxito, pues su velocidad y agilidad habían mejorado de manera notable.

Ya que Raven llevaba poco tiempo viviendo en Seúl, aún no conocía del todo las calles, lo que la llevó a cometer el gran error de meterse a una calle sin salida.
Cansada, jadeante y un tanto frustrada, Raven se detuvo frente a la pared. Cerró los ojos por un momento e intentó recuperar el aliento.
Al girarse, pudo observar a aquel par de chicos de pie a mitad del callejón. Ellos no parecían cansados y parecían estar preparándose para luchar. Uno de ellos se tronó los dedos y el cuello, mientras que el otro sacó de uno de sus bolsillos una navaja.
Raven hizo una mueca, pues al parecer, no le sería posible continuar corriendo.
Liberando un hondo suspiro acomodó su cabello en una coleta y tomó pose ofensiva.

- ¿Estás lista para ver lo que han creado, tú y tus amiguitas?

Cuestionó con molestia el que al parecer, lucharía a puño limpio. Escupió al suelo y se abalanzó contra Raven, lanzándole un golpe con el puño derecho, sin embargo Raven lo esquivó, pero el segundo chico se encontraba a la espera de ella y trató de atacarla al abdomen con su navaja. Raven a penas y pudo esquivar ese ataque. La navaja alcanzó a rozar su blusa, la cual se rasgó, dejando a la vista parte de su blanquecina piel.

Raven se quejó con una mueca.
Cuando conoció a aquel par, no tenían gran habilidad de combate, si no hubieran experimentado con ellos, aún serían los inútiles de su grupo.
Empezaba a arrepentirse de haberse topado con aquél aquelarre.

Los dos chicos atacaron al mismo tiempo, uno lanzando un golpe más con la derecha, y el otro, una vez más trató de herirla con la navaja, ésta vez siéndole imposible esquivar del todo lo segundo, pues la navaja ésta vez alcanzó a raspar su hombro.
"Si no empiezas a atacar, jamás saldrás de esto" pensó Raven. Suspiró, tomó una navaja pequeña que llevaba escondida en el tobillo derecho y después de esquivar el siguiente ataque de aquel que luchaba sin armas, terminó por hundir la navaja en el estomago del segundo sujeto, tras haber desviado su brazo cuando trató de herirla de nuevo.
Sus acciones consiguieron que se abriera paso entre ellos para finalmente conseguir salir de aquél callejón, pudiendo observar que el resto de la pandilla se acercaban. estaba herida y agotada y ellos sabían dónde vivía, pues días antes habían ido a dejar algunas amenazas escritas a su puerta.

"¿A dónde carajo puedo ir?" Se cuestionó, aún jadeante.

- Faery

Dijo en tono bajo al recordar los rumores que venía escuchando hacia un buen tiempo. Cerró los ojos para concentrarse y recuperar el aliento, antes de abrir los ojos y extender sus manos hacia en frente, con sus palmas extendidas, las cuales fueron rodeadas de un ligero destello azul,  creando frente a ella un portal que la llevaría a la entrada de aquella ciudad, que se rumoraba, era uno de los lugares más seguros para personas como ella.
Sin detenerse a pensar, atravesó el portal.


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